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El pasado lunes 20 de febrero, mientras leía el diario 5 Días de Paraguay, vi muchas noticias positivas con respecto a la economía. Cuando llegué a leer esta última, que adjunto en la imagen, me pregunté si las personas que vivimos en este país extraordinario valoramos esta estabilidad económica a largo plazo a la que estamos acostumbrados.
Me puse a pensar que cuando en junio del año 2002 tuve la suerte de venir a trabajar y vivir en Asunción, el dólar cotizaba a 5.600 guaraníes. Y hoy, prácticamente 15 años después, casualmente está cotizando 5.600 guaraníes. Es cierto que tuvo altibajos en la cotización durante este tiempo, pero prácticamente todos generados por causas externas, por crisis profundas de sus vecinos en el Mercosur o accidentes climáticos que afectan una de las principales fuentes de ingresos de divisas.
Pero luego de ver que la cosecha de soja va a ser récord, este año que el dólar sigue bajando, que el crecimiento del PBI proyectado es del 3,8 % para este año y 4% para el 2018, tal como se muestra en la imagen. Por otro lado, que la inflación se mantendrá en torno al 4,3%, me pregunté:
¿Somos conscientes que somos unos bendecidos los que vivimos en este país?
Esta reflexión no pretende opinar sobre políticas económicas aplicadas y se puede estar más o menos de acuerdo con las aplicadas. En lo personal considero al actual Ministro de Hacienda una persona muy capaz, pero mi análisis busca ir más allá. Esta estabilidad que disfrutamos en Paraguay sobrevive cualquiera de los gobiernos que han pasado. Uno puede evaluar hacer o no un negocio a mediano plazo, proyectando el escenario actual, la gente no llega a los supermercados y se encuentra al doble de precio los productos que compró hace un mes, no existen dentro de las empresas personas que sólo se dedican a remarcar precios, uno puede ahorrar en guaraníes, entre otras cosas. Parecen cosas menores porque son cosas que vivimos a diario, desde hace muchos años y es algo a lo cual nos tiene acostumbrado Paraguay, pero no es algo menor.
Falta mucho camino por recorrer, el país tiene desafíos enormes en materia de desarrollo de infraestructuras, pero miremos el vaso medio lleno y seamos agradecidos, cada uno desde su lugar, trabajando profesionalmente, aprovechemos esta estabilidad y hagamos que Paraguay continúe por la senda del crecimiento.
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