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Inicialmente, es importante recordar que la Economía Naranja es la economía creativa que permite que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.
John Howkins, especialista en el tema de la “industrias creativas”, afirmaba que la ‘economía creativa’ comprende los sectores en los que el valor de los bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual.
Las actividades económicas de estos sectores comprenden las áreas de: arquitectura, las artes visuales y escénicas, artesanías, cine, el diseño editorial, la música, la moda y los juguetes.
En el año 2005, según cálculos de Howkins, estos sectores representaron el 6,1 % de la economía global. Algunas estimaciones más recientes, elaboradas por el Banco Mundial (BM) señalan que la “economía naranja”, para 2011, alcanzó 4,3 billones de dólares. Esta cifra se acerca al 120 % de la economía de Alemania, pero también equivale a 2,5 veces los gastos militares del mundo.
A nivel continental, para dar una idea de lo que económicamente mueven los productos generados por la industria cultural, los diez musicales más exitosos de la década, facturaron en concepto de ventas de entradas y mercadería en las ciudades de Londres y New York entre 5.600 millones de dólares (El fantasma de la ópera) y 1.200 millones (Starlight Express).
El Cirque du Soleil emplea a más de 5.000 personas y reporta ventas que superan los 800 millones de dólares anuales. Netflix, el video club por correo físico y virtual, tiene 33 millones de suscriptores y comercializa anualmente 3.600 millones de dólares por año.
La medición del aporte del sector cultural es fundamental en la economía paraguaya porque en la medida que podamos tener datos estadísticos, tenemos la posibilidad de identificar el alcance y aporte de este sector a la economía formal del país. De esta manera podremos construir un lenguaje común con otros sectores de la economía global. La Cultura genera trabajo para muchas personas y muchas posibilidades de ingresos directa e indirectamente.
Hoy en día cuando hay indicadores para todo, lo que se no mide no existe. Por lo tanto, si no cuantificamos la cultura, ésta será invisible para los ojos de la economía nacional. Es importante crear políticas de Estado que propicien esta industria cultural, ya sea a través de proyectos o leyes.
Fuente: “La Economía Naranja, una oportunidad infinita”. Felipe Buitrago Restrepo – Iván Duque Márquez. 2013

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